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Las llamas y el mar: sacrificio chimú en Huanchaquito
nicolas
Nicolas Goepfert

La noticia fascina: los restos de 42 niños y 74 llamas sacrificados hace 800 años fueron descubiertos en Huanchaquito, un pequeño puerto de la costa norte del Perú. Nicolas Goepfert, arqueólogo e investigador en el Instituto Francés de Estudios Andinos en Lima (IFEA, UMIFRE 17, CNRS-MAE) participó en las excavaciones de rescate del sitio.

El sitio sacrificial más importante de la cultura Chimú

Después del descubrimiento fortuito de huesos humanos hecho por los habitantes del puerto de Huanchaquito (Trujillo), el Ministerio de Cultura peruano encargó al arqueólogo peruano Gabriel Prieto (Universidad de Yale) de dirigir las excavaciones.

Tras un mes de excavaciones, 42 cuerpos humanos y 74 camélidos fechados de la cultura Chimú (1100-1440 d.C.) fueron descubiertos, formando el mayor sitio sacrificial chimú excavado hasta la fecha. La conservación excepcional de los vestigios sorprende, ya que los tejidos que envolvían a los muertos se conservaron, así como la piel y el pelo de las llamas sacrificadas.

Las primeras observaciones de la antropóloga física Katia Valladares indican que se trataba únicamente de niños y jóvenes adolescentes. Se encontró huellas de corte en el esternón de algunos individuos, indicando tal vez la extracción del corazón de los sacrificados. Además, la posición de costillas muestra que la caja torácica fue voluntariamente abierta, una práctica que aún no había sido registrada en la zona.

Llamas depositadas para acompañar los muertos

Nicolas Goepfert, arqueólogo en el IFEA y especialista de la fauna sur-americana, estudió los animales descubiertos durante las excavaciones. Los muertos fueron enterrados con camélidos jóvenes, llamas en particular, sacrificados y ofrecidos para acompañar a los niños. La preservación de la piel y de los pelos de los animales permitió observar la gama de colores del pelaje de los camélidos sacrificados (beige, marrón y marrón oscuro). Un elemento relativamente raro apareció: las llamas fueron enterradas con las sogas que se utilizó probablemente para traerlos al sitio y atarlos. Estuvieron colocadas alrededor del cuello y de las patas, en formas simples o complejas (4sogas formando nudos dobles y triples).

Al momento de levantar una llama, una huella de corte fue observada en el esternón. Sería una prueba de la utilización de una antigua técnica de sacrificio, la ch'illa, que todavía esta usada en los Andes. El oficiante (chamán, paqo o yatiri) hace una pequeña incisión en la panza del animal para introducir su brazo y su mano, cortar la aorta con la uña y arrancar el corazón del animal vivo. Si este gesto puede parecer "brutal", su ejecución es muy rápida (menos de un minuto) y la muerte del animal instantánea.

El sacrificio de llamas es un ritual antiguo que se mantuvo hasta nuestros días, estos animales poseen diferentes funciones simbólicas: alimentaria y psicopompa. Así, están sacrificados para alimentar al difunto y guiarlo en su viaje al inframundo.

 

Galería de imágenes

 
 
 

La Ch'illa: sacrificio por extracción del corazón (Arequipa, febrero 2011)

 
 
 
 
 
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