En la región andina, la vocación principal de la arqueología es la de reconstituir la historia de las culturas prehispánicas a partir de testimonios materiales que estas nos han legado. Más allá de los tradicionales temas de datación y de estructura social, esta disciplina se interroga cada vez más sobre el desarrollo de los sistemas técnicos y sobre los vínculos entre sociedades y medio ambiente.
Al evolucionar al ritmo de los progresos del conjunto del campo científico, la arqueología conjuga así una gran variedad de métodos y de técnicas de análisis gracias a equipos resueltamente pluridisciplinarios. Ella es el crisol que permite articular las ciencias de la materia y del medio ambiente con las ciencias humanas y sociales.
La arqueología francesa en los Andes
La arqueología francesa en los Andes posee una rica tradición. El siglo XIX nos ha legado a la vez relatos de viaje esclarecedores, ricos en descripciones, y meticulosos análisis. Así, Léonce Angrand (vice-cónsul de Francia en el Perú en 1836-38) levantó los primeros planos del sitio inca de Choqek’iraw, mientras que otros como Charles Wiener (enviado por el Ministerio de Instrucción Pública de Francia) describieron etnias, paisajes y sitios arqueológicos. Sus voluminosas monografías constituyen hoy en día aún sólidas referencias documentales. Citemos también a la misión científica de G. de Créqui Montfort y E. Sénéchal de la Grange, en los Andes meridionales, como una de aquellas que permitieron enriquecer las colecciones de los museos franceses.
A comienzos del siglo XX, el alemán Max Uhle y el peruano Julio C. Tello dieron inicio a la arqueología científica en el Perú. Las misiones arqueológicas francesas siguieron el movimiento de estos dos ilustres sabios gracias, en particular, al laboratorio de Etnología del Museo del Hombre creado por Paul Rivet, en 1937. Desde entonces, el Journal de la Société des Américanistes ha constituido un soporte privilegiado para los resultados de las misiones científicas francesas. Así, las de Louis Langlois, Bertrand Flornoy, Frédéric Engel y Louis Girault. Cabe destacar aquí también el rol de los esposos Reichlen, encargados de misión por el Museo del Hombre, inmediatamente después de la guerra: ellos establecieron secuencias arqueológicas todavía en uso para el norte del Perú pero, sobre todo, Henri Reichlen quien fue uno de los fundadores del IFEA en 1948.
Las tres últimas décadas del siglo XX se han caracterizado por el desarrollo de una arqueología altamente profesionalizada. Desde el proyecto Asto Chunku Laraw, dirigido por Danielle Lavallée a comienzos de los años 1970, se han llevado a cabo 22 proyectos arqueológicos de envergadura en los países andinos (siendo los países más representados: Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia). Los arqueólogos americanistas del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS), como Danielle Lavallée, Michèle Julien, Claude Chauchat, Anne-Marie Hocquenghem, Jean-François Bouchard o Stephen Rostain han sido iniciadores de numerosos proyectos. El Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD), no se ha quedado atrás gracias a los estudios de Jean Guffroy en el Perú y en Ecuador. Merece ser destacado igualmente el muy notable aporte de la Universidad de París 1- Panteón Sorbona (UMR (8096) gracias a los proyectos dirigidos por Patrice Lecoq, primero en Bolivia y después en el Perú. Por último, el IFEA ha conducido algunos proyectos específicos a través de varios de sus investigadores (como Elisabeth Bonnier, Catherine Rozenberg, Thierry Legros y Alex Chepstow-Lusty).
Los proyectos mencionados han sido financiados en su mayoría por la Comisión de Excavaciones en el Extranjero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, en base a financiaciones y ayudas adicionales. Por su naturaleza, un proyecto arqueológico es un trabajo de equipo, mayormente interdisciplinario. Desde su origen los proyectos arqueológicos han suscitado numerosas colaboraciones en Francia misma, en los países concernidos por las excavaciones y en otros lugares. La colaboración francesa se traduce generalmente a través de intercambios entre diversos laboratorios de investigación del CNRS: estos conjugan sus especialidades con el objetivo de responder a las problemáticas arqueológicas. Sin embargo, lo más importante sigue siendo la confrontación de los saberes con los colegas andinos, ricos en experiencias de campo. Varias generaciones de estudiantes se han beneficiado con ello en los cuatro países en los que el IFEA desarrolla su trabajo.
Una nueva tendencia: el estudio de los arqueomateriales
Una de las tendencias más fuertes de estos últimos años es el desarrollo de los temas de investigación en relación con el estudio de arqueomateriales, ya sean ecofactos (carbón de madera, osamenta humana y animal…) o artefactos (metales, cerámica, pigmentos…). Recientemente han sido sustentadas numerosas tesis doctorales (Tania Delabarde, Fanny Moutarde, Carole Frareso, Véronique Wright) y otras lo serán próximamente (Nicolas Goepfert, Agnès Rohfritsch). Estos estudios, a menudo innovadores, permiten afinar el conocimiento de los sistemas técnicos (metalurgia, ceramología, pintura) de las sociedades precolombinas y reubicar al hombre del pasado en su medio ambiente. Más allá de los análisis técnicos propiamente dichos, estos responden a problemáticas arqueológicas precisas que hacen avanzar la comprensión global de la organización y de los modos de funcionamiento socio-políticos y culturales de las sociedades prehispánicas. Estos estudios desembocan a menudo en proposiciones de conservación, de puesta en valor del patrimonio cultural o de desarrollo sostenible. Estos jóvenes investigadores, asociados a laboratorios del CNRS (UMR 171, 5060, 5197, 7041, 8096…) participan en los proyectos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia y colaboran con programas de investigación locales. Por la multiplicidad de sus colaboraciones, ellos contribuyen activamente en el desarrollo de la importancia del IFEA dentro de la red científica institucional andina.
El IFEA, apoyo logístico para los grandes proyectos arqueológicos franceses:
El IFEA siempre ha colaborado estrechamente en los proyectos arqueológicos franceses efectuados en los Andes. El apoyo a los equipos financiados por la Comisión de Excavaciones y por el CNRS se ha traducido generalmente por:
La puesta a disposición de locales y en particular del laboratorio.
La puesta a disposición de vehículos todo terreno.
La publicación de los resultados de las investigaciones en el Bulletin de l’Iféa o bajo forma de libros especializados (Travaux de l’Iféa y Actes & Mémoires).
El IFEA busca ser un polo de excelencia de la arqueología andina. Constituye ya un centro de documentación sin par, un lugar de reencuentro interdisciplinario así como un laboratorio para los análisis post-terreno de los equipos franceses e internacionales. En este campo el Bulletin de l’Iféa es una revista de referencia esencial.
El IFEA apoya actualmente varios proyectos arqueológicos de la Comisión de Excavaciones:
El Proyecto Perú Sur que se consagra al estudio de las modalidades de adaptación de los grupos de pescadores-colectores del periodo arcaico en el litoral desértico del sur peruano, en la región de Tacna.
El Proyecto “Plataforma Uhle” del Programa Internacional Moche que revela, con el paso de los años la complejidad de las costumbres funerarias y de la arquitectura pública Mochica.
El Proyecto Manabí que analiza la cultura Manteña y, más particularmente, los establecimientos en montículos de la costa central ecuatoriana.
El Proyecto Choqek’iraw que busca reconstituir la historia prehispánica tardía del valle medio del Apurímac y establecer la articulación entre los territorios Chanka, Kichua e Inka.
Actualmente, dos investigadores del IFEA han emprendido investigaciones arqueológicas de alto nivel:
Tania Delabarde, arqueóloga especializada en antropología física, representa al IFEA en Ecuador. Ella colabora en particular en el Proyecto Manabí y se interesa sobre todo en los comportamientos biológicos y culturales de la población de la cultura Manteña, a través del estudio de los restos óseos (Isótopos y ADN) y de los contextos funerarios.
Alex Chepstow-Lusty, arqueobotanista, profundiza sus investigaciones sobre la historia del clima en el Perú durante los cuatro últimos milenios y analiza varios tipos de indicadores: pólenes, carbones y acáridos, provenientes de los sedimentos de la laguna de Marcacocha, para reconstituir la historia del paisaje del valle del Vilcanota en la cordillera sur-oriental peruana.
Recientemente, el IFEA ha otorgado una beca a Claudia Rivera Casanova, de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, quien estudia las modalidades de la ocupación inca en los valles interandinos del sur de Bolivia.
Los arqueólogos Olivier Fabre, Laure Lodeho y Fanny Moutarde son investigadores asociados del IFEA.